Los Medios de Comunicación según Niklas Luhmann

El sociólogo Niklas Luhmann es famoso por su visión de la sociedad como un ente complejo de sistemas interrelacionados, que comparten y reproducen de manera autorreferencial sus estructuras y sus símbolos, a partir de operaciones de comunicación.

En su teoría los sistemas sociales construyen la realidad que les es propia con base en la observación. Sin embargo lo que se observa no es tanto lo cotidiano o lo regular, que muchas veces aparece distorsionado o fuera de foco; lo que se observa en lugar de ello es lo inusual o diferente, que comparado con lo normal, supone una ruptura. Las operaciones de observación y comunicación siempre parten de rupturas.

Las rupturas son importantes para los sistemas, porque les dicen a sus integrantes cómo son y cómo deberían ser. De esta manera, los procesos de observación y comunicación de rupturas contribuyen a la construcción de realidades ficcionales, colmadas de reafirmaciones sobre valores, identidades y perspectivas morales, que al final estimulan su función autorreferencial. Luhmann alude a este fenómeno de reformación con la palabra “autopoiesis”.

Una vez que introducimos en la escena a los medios de comunicación masiva (MCM), las cosas cambian, pues a decir de Luhmann, la sociedad deja en los MCM gran parte de su observación, y por lo tanto, de su función autorreferencial. Después de todo, los MCM no son observadores in situ, no son observadores de primer orden como podría serlo cualquiera que presencia un accidente. Los MCM son observadores de segundo orden, observadores de sujetos-observadores, observadores de la observación.

No obstante, y a pesar de los avances tecnológicos del presente, los MCM distan mucho de ser algo parecido a lo que llamamos observadores o comunicadores omniscientes. Por el contrario, los MCM operan con extraordinarias limitaciones. Tal es su realidad, que simplemente no pueden observar todas las rupturas que acontecen, y tampoco pueden comunican todas las rupturas que éstos atienden. En lugar de ello, los MCM destacan unas pocas rupturas, muchas veces simplificándolas o distorsionándolas, al grado de convertirlas en verdaderos escándalos.

Quizá lo más interesante de todo esto sea que los MCM, con todo y sus limitaciones, producen y reproducen un conocimiento del mundo que termina siendo un referente para todos. Porque las descripciones directas que hacen del mundo en noticiarios y segmentos de opinión, en conjunto con las descripciones indirectas que presentan en su publicidad y su entretenimiento, comunican una realidad que sin proponérselo nos lleva a un horizonte de incertidumbre, que se alimenta de más y más rupturas escandalosas. Pero que también conserva una codificación binaria susceptible de maniqueísmos dolosos (donde hay buenos y malos, héroes y villanos, amigos y enemigos, etc.) cuyas intenciones muchas veces no es posible percibir. Tal vez sólo un observador dedicado de los MCM, un observador de tercer grado, las puede percibir.

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Luhmann, Niklas. La realidad de los medios de comunicación de masas. En Google Books


http://es.wikipedia.org/wiki/Niklas_Luhmann

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Acerca de Sergio A. Rodriguez
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