Carl Schmitt. El concepto de lo político

A propósito de esas discusiones bizantinas que luego se dan tanto en la vida real como en espacios virtuales, dejo por aquí una breve síntesis de lo dicho por Carl Schmitt, un teórico del realismo político que sacude paradigmas. Saludos

Lo político es lo decisivo

Contrario a la idea kantiana del Estado como realización de lo político, en donde la imposición de una norma hace posible la civilización, el jurista Carl Schmitt propuso que esta opinión sobre lo político no podía explicar la norma, pues ella guardaba una relación más estrecha con la voluntad de oponerse a una amenaza. De ser así, el verdadero facto soberano vendría a ser lo decisivo, que podría localizarse a partir del criterio amigo-enemigo. Con esta reflexión construye una nueva interpretación de lo político.

En la lógica de Schmitt, los hombres nos agrupamos ante la posibilidad de confrontarnos a muerte, en respuesta a un conflicto que escala en intensidad. Por tal motivo, cuando se trata de lo político uno no puede eludirse; tiene que decidirse. Y esta decisión configura una unidad política, con una identidad propia y quizá también con un proyecto colectivo.

Si la política no reside en la lucha, sino en una serie de comportamientos determinados por esa posibilidad, entonces la naturaleza objetiva y la autonomía intrínseca de lo político reside fundamentalmente en las unidades políticas, que de hecho exigen a sus miembros dar la vida por ellas. Esto nos lleva a concluir que para Schmitt los verdaderos sujetos de la política son los pueblos, no los individuos, y que la política comprende tanto la defensa de la propia unidad política como el rechazo del enemigo público, aunque también puede acabar en un deseo de aniquilarlo si éste se empeña en negarnos la posibilidad de existir.

Lo político deviene entonces en una decisión constitutiva, pero la unidad política que así se configura no permanece inmutable. Puede cambiar, puede disolverse, o puede dividirse. Los amigos o enemigos en el ámbito privado, no tienen por qué serlo en el espacio público. Pero si surge un conflicto y crece en intensidad, alguna de las partes puede llegar a convertirse en un antagonista público, en un enemigo del grupo. De acuerdo con Schmitt, los conflictos al interior del Estado se abordan en el horizonte de las consecuencias que pueden tener sobre la unidad del grupo, o sobre su capacidad para defenderse o hacer la guerra.

Schmitt se define a sí mismo como conservador, católico y anticomunista, pero también antiliberal. Para él, la cultura burguesa y el ideal de un orden civilizatorio reducen lo político, ya que le permiten al hedonista vivir sin decidirse ni asumir compromisos sobre lo fundamental. Por esta razón el liberalismo es antipolítico, deviene en la disolución de la unidad política, y promueve un nihilismo que va en contra de nuestra naturaleza guerrera. Si esto es correcto, la paz es imposible.

A %d blogueros les gusta esto: