Fin de siglo

«La sangre derramada clama venganza».

Y la venganza no puede engendrar

sino más sangre derramada

           ¿Quién soy:

el guarda de mi hermano o aquel

           a quien adiestraron

para aceptar la muerte de los demás,

           no la propia muerte?

¿A nombre de qué puedo condenar a muerte

a otros por lo que son o piensan?

Pero ¿cómo dejar impunes

la tortura o el genocidio o el matar de hambre?

            No quiero nada para mí:

            sólo anhelo

            lo posible imposible:

            un mundo sin víctimas.

Cómo lograrlo no está en mi poder;

escapa a mi pequeñez, a mi pobre intento

de vaciar el mar de sangre que es nuestro siglo

con el cuenco trémulo de la mano

Mientras escribo llega el crepúsculo

cerca de mí los gritos que no han cesado

            no me dejan cerrar los ojos

* José Emilio Pacheco

 

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Flirt

Amor, lleno de ansias voluptuosas,

en tu impúber instinto se revela

cual húmeda mirada de gacela

a través de un rosal de ardientes rosas.

Ya empapada en promesas amorosas

tu mirada sensual hasta mí vuela;

ya viertes en mi ardor, que se congela,

la mirada marmórea de las diosas…

De tu ambigua pasión en el exceso

me inflamas a la vez que me das frío;

pero sé que es igual nuestro embeleso

y que anhelas sentir lo que yo ansío:

¡tus labios oprimidos por mi beso

y tu seno temblando bajo el mío!

* José Juan Tablada

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